martes, noviembre 08, 2005

DESAYUNANDO CON “ROCKY” GARCIA

Después de tremendo pogo con Arbol decidimos vagar por la plaza en busca de un lugar tranquilo para descansar los pies. Así que mientras escuchábamos a Pappo haciendo temas como Blues local, "Ella es como un Angel", "Buscando un Amor", "Aquel Gato", "Botas Sucias" y "Yo te amo más", nos tomábamos una cervecita mientras se consumía un cigarrillo. El Carpo presentó nueva corista, una morocha muy agraciada que desvió todas las miradas masculinas. "Ruta 66" y "Rock and roll y Fiebre" marcaron el final del show del Carpo según los amigos de SADAIC, porque mientras Pappo terminaba de hacer su show bajamos a los camarines para despedir al amigo Pil que volvía a Buenos Aires un tanto decepcionado por este Cosquín debido a problemas de grilla y, sobretodo, sonido. Los Pericos subieron a tocar por primera vez en este evento. Recorrieron los hits de sus últimos discos y recurrieron a los clásicos de Pampa´s Reggae para levantar público. Actitud María Marta fue la banda encargada de rellenar el bache de silencio que dejaba el cambio de set de Pericos a Autenticos Decadentes. La incorporación de estas chicas a último momento se dio en medio de numerosas críticas, debido no solo a que su nivel artístico no es deslumbrante, sino también a que la cantidad de grupos pautados para esa jornada era demasiado amplia. Los Auténticos Decadentes subieron a mostrar algo de su último disco, antes de tocar dialogamos con Cucho, el cantante de la banda. Muy poco queda de los viejos Decadentes, más allá de los discos de esa época, ahora se los ve sumergidos en una fama efímera que no asegura ni dice nada, pero que sin embargo parece cambiar a las personas. No obstante, en la Plaza la fiesta eta total. A las 4:00 subió a tocar Fito Paez acompañado por Aloras, Badalá y compañía. Entre rumores de infidelidades que poco interesan a la hora de escuchar su música, Fito sacó de su repertorio tradicional temas como "11 y 6", "El Chico de la tapa", "Tumbas de la gloria", "Circo Beat", "Tercer Mundo", "Ciudad de pobres corazones", combinados con algunas canciones de Naturaleza Sangre. Cuando promediaban los 90 minutos de show, llegó el final con "A rodar" y el clásico: "Mariposa Tecknicolor".
Charly sube a tocar a las 6:00. Con el telón cerrado se escucha su voz diciendo: “¿Está todo el mundo listo? Los que tengan algo para fumar fumenló ahora porque es el momento”. Saco y pantalon negro con sus tradicionales garabatos dorados, camisa roja y guitarra en mano salió a interpretar "Desarma y Sangra".
Al interpretar el segundo tema, "Cerca de la revolución", los problemas comienzan: Charly toma tres micrófonos de los cuales ninguno funcionó correctamente. Tira todo y dice a su gente: “Say No More se caracteriza por tener todo bajo control, gente que prueba los micrófonos... alguien es responsable de este descrontrol”. Rompe su guitarra y dice “Vamos a tratar de arreglar esta mierda, quiero tocar”. Fito que miraba desde un costado no lo podia creer, durante su actuación el sonido también había sido muy malo, pero supo pilotearlo. Charly no se bancó tantos errores. Las puteadas hacia el sonidista bajaban desde todos lados, la empresa encargada de esto era la misma que hiciera el sonido de Los Piojos en River cuando tuvieron también problemas, y fue la encargada del sonido en los Cosquín anteriores.
Los chicos estaban confiados en que Charly regresaría, pensando en que era uno más de los desplantes del músico. Ocuparon su tiempo en pedir que regrese el anterior sponsor del festival e insultar a José Palazzo y al Perro (Productores del show). Desde algún lugar se escucha: “Les habla el comandante Say No More, estamos pasando por una turbulencia, sigan las instrucciones y esto va a salir genial”, dijo Charly, que ubicado nuevamente junto a las teclas agregó: “Yo en mi casa no tengo plomos... El rock nació más, dice Moris... Viva la cueca y el bombo, la concha y la pija, Mercedes Sosa y todos los giles que estuvieron acá”.
Tres temas más y otra vez a lo mismo: "Yendo de la Cama al Living" fue el primero del regreso, mientras lo cantaba un chico se coló por un costado del escenario a lo que García refirió: “Este boludo es anticlimático, ¿cómo se va a subir ahí?”. "Promesas sobre el bidet" y "El amor espera" fueron los últimos temas Pateó todos los micrófonos, pisó su guitarra y se fue directo al sonidista para insultarlo. Esa es la última imagen de García en el escenario.
En ese punto se aguardaba su regreso pero con más dudas que certezas, luego de casi media hora sube una persona y hace señas a los stages de que pararan de armar porque todo había terminado. Se escucha un abucheo masivo por parte de quines seguían atentos lo que pasaba en el escenario. Ya son más de las 7am y está aclarando. La gente está cansada después de tantas horas aguardado ver a su ídolo. Al ver que empiezan a desarmar, todo un grupo rompe algunas butacas y comienzan a arrojar piedras y bombas al escenario. Desalojan a la prensa e invitados que observaban el show desde la fosa del escenario, entre ellos las hijas de José Palazzo quien sufrió una descompensación a causa de los nervios.
La plaza en pocos minutos se transforma en un caos de gente que corre hacia las salidas mientras otro grupo de gente rompe el vallado e intenta subir al escenario. Afortunadamente no hubo heridos de gravedad, salvo un colega que recibe un cascotazo en la cabeza y un policía con heridas leves. Intervino la policía y los efectivos de la seguridad privada para apaciguar los ánimos, cosa que se logró en poco tiempo. No hubo destrozos en la vía pública ni agresiones fuera de la plaza. Para la anécdota quedó el cruce entre Perro y el manager de García que pedía más plata para que Charly terminara su show, antes de que se desataran los disturbios.
Charly salió por la parte de atrás escoltado por todos sus músicos. Sus últimas palabras antes de irse fueron “Gracias chicos, nos vemos mañana”. Las intenciones del músico eran tocar un par de temas al día siguiente, lo cual le pareció a la productora del evento un riesgo inútil e innecesario ya que la gente no sería la misma que pagó el sábado su entrada.
Un buen sonido hubiera evitado esto, de eso no quedan dudas. Pero muchos atribuyen a la actitud de García sobre el escenario el inicio de la violencia. Lo claro es que un festival como Cosquín Rock no puede permitirse tener fallas tales en el sonido que provocan que desde la banda más chica a la más grande la crítica sea la misma: “no hay retorno, hay acoples, los graves son saturados y hay un sonido molesto producido por las luces” que provoca distorsiones. Un músico puede tocar de memoria aunque el resultado no sea nunca el mejor, pueden tomar la actitud de Árbol de no fijarse en el sonido, pero ¿cómo hace Charly García para cantar si su voz no la escucha la gente?.